Geóloga de la UNPSJB explicó los movimientos en el Cerro Punta Marqués y llevó tranquilidad a la comunidad

Marcela Rodríguez señaló que tanto el sector norte como el sur presentan una geometría inestable, aunque aclaró que el riesgo para la población es bajo debido a la ausencia de viviendas y caminos en las zonas comprometidas. También destacó la importancia de controlar las filtraciones de agua y avanzar en un mapa de riesgo para Rada Tilly.

Marcela Rodríguez, geóloga de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, dialogó con Del Cerro Noticias sobre los movimientos registrados en el Cerro Punta Marqués, en Rada Tilly, y explicó las características geológicas de la zona. La especialista aclaró que no se trata de una situación comparable con lo ocurrido en el Cerro Hermitte de Comodoro Rivadavia y sostuvo que, en principio, no representa un peligro significativo para la población.

Según explicó Rodríguez, tanto la zona norte como la zona sur del cerro presentan una geometría que puede generar pérdida de estabilidad y, fundamentalmente, caída de rocas. En el sector norte, incluso, parte de esas rocas fueron utilizadas tiempo atrás para construir una barrera que impedía el ingreso hacia la villa. Sin embargo, remarcó que al no existir viviendas ni caminos en esos sectores, el riesgo para las personas es bajo, aunque podría producirse algún incidente eventual si un turista o caminante se encontrara al pie del cerro durante una caída de material.

La geóloga también diferenció las características de los cerros de Rada Tilly respecto de los de Comodoro Rivadavia. Explicó que, si bien las formaciones tienen un origen similar, en Rada Tilly los materiales son algo más arenosos y las pendientes presentan características diferentes. En ese sentido, señaló que existen cicatrices correspondientes a antiguos deslizamientos en distintos sectores de la villa y recordó especialmente el deslizamiento registrado en la zona del Camino Perón, que pudo haber generado consecuencias mucho más graves si el sector hubiera estado habitado o fuertemente intervenido.

Rodríguez puso especial énfasis en la necesidad de evitar el ingreso de agua a los sectores donde existen taludes inestables. Explicó que las filtraciones y pérdidas pueden afectar la estabilidad del terreno, especialmente cuando el agua llega a materiales arcillosos, que al humedecerse pierden resistencia y pueden comportarse como una especie de “pista de patinaje”. En relación con el barrio El Mirador, aclaró que allí el principal inconveniente observado está vinculado con una filtración de agua en la napa, una situación que consideró necesario canalizar correctamente.

Finalmente, la especialista destacó que desde el ámbito académico ya mantuvieron reuniones con el Municipio para avanzar en la elaboración de un mapa de riesgo para Rada Tilly. La propuesta contempla identificar mediante un sistema de colores —verde, amarillo y rojo— los sectores con distintos niveles de riesgo, incluyendo posibles deslizamientos de taludes, caída de rocas, anegamientos y generación de cárcavas. Rodríguez advirtió que ante lluvias extraordinarias, las características del suelo pueden favorecer la erosión y generar cárcavas que, si son tapadas y posteriormente se construye sobre ellas, podrían provocar daños estructurales en las viviendas.