Con una actuación heroica de Fernando Muslera, que atajó tres penales en la definición, el Pincha aguantó gran parte del encuentro con un jugador menos tras la expulsión de Baltasar Rodríguez. Igualaron 0-0 en los 180 minutos y el conjunto platense se impuso por 3-2 desde los doce pasos para meterse en el partido decisivo.
El mítico Estadio Maracaná fue testigo de una nueva página dorada en la rica historia internacional de Estudiantes de La Plata. Tras igualar sin goles en los 180 minutos de la serie de semifinales de la Copa Libertadores, el Pincha demostró su estirpe copera y superó por 3-2 a Flamengo en una dramática definición por penales que desató la locura de todo el pueblo albirrojo.
El desarrollo del encuentro estuvo marcado por la extrema paridad y la tensión constante, condicionado además por una adversidad tempranera para el conjunto argentino. A los pocos minutos del complemento, Estudiantes se quedó con un futbolista menos por la expulsión de Baltasar Rodríguez por doble amarilla, lo que obligó al equipo dirigido por el Cacique Medina a redoblar esfuerzos y replegarse con inteligencia para frenar los embates del poderoso equipo brasileño.
Sometido a la presión constante del local, el planteo táctico defensivo encontró su máxima expresión en la seguridad defensiva y, sobre todo, en la figura gigante de su arquero. Fernando Muslera se erigió como el gran salvador de la noche brasileña, sosteniendo el cero en su arco durante el tiempo reglamentario con intervenciones providenciales y coronando una presentación inolvidable.
Ya en la tanda desde el punto penal, la tensión se adueñó de cada rincón del escenario. Allí agigantó aún más su leyenda el guardameta uruguayo, quien ratificó su noche consagratoria al atajar tres remates decisivos en la serie para inclinar la balanza a favor del equipo argentino y sellar el boleto a la gran final del certamen continental.
Con este triunfo épico en condición de visitante, Estudiantes jugará el próximo 28 de noviembre en Montevideo ante Palmeiras, buscando alzar una nueva estrella continental que agigante su mística copera. El Pincha vuelve a estar en la cima de América, demostrando que a base de oficio, carácter y resiliencia, su ADN competitivo sigue más vivo que nunca.






