Noemí Bilbao reclamó por la falta de insulina, tiras e insumos para el tratamiento de niños con diabetes tipo 1 en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia. Según explicó, las familias llevan tres meses con esta situación y aseguran que los recursos que reciben no alcanzan para completar los tratamientos.
Noemí Bilbao se presentó en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia para reclamar por la falta de insulina e insumos destinados a niños con diabetes tipo 1. En diálogo con Del Cerro Noticias, sostuvo que las familias atraviesan esta problemática desde hace aproximadamente tres meses y que las respuestas recibidas hasta el momento son insuficientes. “Desde provincia no nos mandan”, señaló al describir la situación que enfrentan los pacientes y sus familias.
La mujer expresó su preocupación luego de que un niño tuviera que ser internado en estado crítico debido a la necesidad de racionar la insulina ante la falta de medicación. “Es tremendo que tengamos que racionar la insulina para nuestros niños. Es algo que no debería estar pasando”, manifestó. Además, advirtió que la falta de insulina puede generar consecuencias graves para la salud y remarcó la importancia de garantizar la continuidad de los tratamientos.
Bilbao explicó que los profesionales médicos realizan los reclamos correspondientes ante la falta de insumos, pero que, según lo que reciben como respuesta, el problema se encuentra en el abastecimiento desde la Provincia. “Los médicos hacen su trabajo de reclamar y pedir. El tema es que de provincia no sale”, indicó. En ese sentido, destacó que existe preocupación entre las familias por la posibilidad de que la falta de medicación termine afectando seriamente a los niños que necesitan tratamiento permanente.
Otro de los puntos planteados durante la entrevista fue el costo que implica adquirir la medicación de manera particular. Bilbao estimó que un tratamiento puede superar los dos millones de pesos mensuales, aunque aclaró que los valores varían de acuerdo con las drogas y las necesidades de cada paciente. “Para mí es inaccesible, yo no puedo comprarlo”, afirmó, y agregó que la situación económica que atraviesan muchas familias de Comodoro Rivadavia hace imposible afrontar esos gastos de manera sostenida.
Ante la falta de insumos, las familias comenzaron a organizarse para ayudarse entre sí. Bilbao contó que existe un grupo integrado por alrededor de 80 personas donde comparten insulina, tiras y otros elementos cuando alguna familia dispone de reservas. Sin embargo, remarcó que esa solidaridad no alcanza para resolver el problema de fondo: “Los insumos se terminan, los que tenemos reservados se terminan”. Por este motivo, las familias continúan reclamando el normal abastecimiento de los elementos necesarios para garantizar los tratamientos de los niños con diabetes tipo 1.






